
Fueron cuatro largas semanas de llevar el yeso y otras tres para que Fred pudiera volver a caminar, para cuando por fin Fred pudo caminar sin ayuda ya era un joven palomo, que todavía no había aprendido a volar por eso Fred se sentía muy triste. Pero nació en él el deseo de aprender a volar, por que ¡TODAS PALOMAS Y PALOMOS PUEDEN VOLAR! y así fue. Fred se preparo en silencio por dos semanas enteras y luego de las cuales en un amanecer Fred decidió alzar el vuelo y lo logro, por que lo cierto es que Fred quien caminaba cojeando sólo se había lastimado la pata no un ala, y para volar lo único que se necesita son alas.
Como dice el relato anterior, muchas veces los seres humanos depreciamos o sentimos lastima por aquellos que tienen una dificultad creyendo que eso los hace menos humanos. Pero lo cierto es que, no importa que nos haga falta físicamente o psicológicamente todos somos humanos. Todos sentimos, sangramos, lloramos, reímos. TODOS SOMOS IGUALES, no menos o más, simplemente iguales.


